
Nunca antes las empresas tuvieron un impacto económico, social y ambiental como en la actualidad. Ni tampoco su campo de acción se desplegó tanto como hoy en cada rincón del planeta.
En igual proporción y dimensión creció su responsabilidad respecto de las consecuencias de sus actividades y operaciones. Las expectativas de los trabajadores, consumidores, proveedores, autoridades y ciudadanía en general se encuentran en un nivel muy alto.
Las empresas exitosas no están llamadas a satisfacer únicamente necesidades materiales y a tal fin innovar en los campos de la tecnología, la gestión organizacional, la mercadotecnia y las finanzas, sino también a desenvolverse en estricto apego a las leyes estatales, normas internacionales y a principios y valores éticos universales.
Dichos valores
[ETHOS] constituyen nuestro ADN















Qué maravilloso es que nadie tenga que esperar un momento antes de empezar a mejorar el mundo.
- Anna Frank